Saturday, December 6, 2014

El eco de una generación desaparecida. Crónica del flash mob en la FIL en voz de algunos de sus participantes.


Foto: Fernando Carranza (La Jornada, 3 diciembre 2014)

Este es el eco de una generación desaparecida. No olvidamos que la historia vive en los corazones de todos y se vuelve a contar una y otra vez, tantas como sea necesario. Algunos parten de compartir el miedo de los 43 alumnos desaparecidos; otros, de la desesperación de sus familiares y de la búsqueda de una ciudadanía solidaria que no encuentran. Indignados, buscan espacios para expresar su miedo, su rabia y su dolor. Ya son 68 días de hacer eco.

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara es la más grande de todo latinoamérica, es un monstruo que llama la atención de la prensa internacional y convoca a la sociedad civil en un espacio cultural de lectura y reflexión. A 68 días de la desaparición de los 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, la sociedad civíl representó, a través de un performance, el sentir colectivo ante esos acontecimientos; muestra de una realidad que sucede todos los días en este país que debería de ser nuestro, de todos, de nadie.

Fuimos todos, 43 estudiantes y  43 personas representando a esta sociedad preocupada e indignada por la situación en el país. Los estudiantes caminamos, censurados con una cinta en la boca que nos recordaba que en este país no se puede hablar, que no tenemos voz, que los medios de comunicación no son nuestros. “NARCOESTADO” decía esta cinta. Este grupo de “poderosos” que no solo censura, mata, busca prohibir las manifestaciones o desaparece sino que también trafica con nuestros cuerpos.

Después se escuchó un silbato, los cuerpos cayeron. Los rostros de los 43 sobre sus caras. La gente viendo los cuerpos, algunos pasaban, otros se quedaban. Los 43 que representamos a la sociedad empezamos a rodearlos, descubrimos nuestra ropa y mostramos una insignia, un letrero, un mensaje: “Pude haber sido Yo”. Pudo haber sido cualquiera de nosotros, basta con que miremos las detenciones en las marchas, la gente levantada. Ahora parece que nosotros, ciudadanos no conformes con la censura, somos considerados enemigos del Estado.

“Quisieron enterrarnos...quisieron enterrarnos… pero no sabían que éramos semilla”. No sabían que somos semilla, que estamos resurgiendo de la tierra, que juntos buscamos construir nuestro propio sol, que ya no esperamos que nos den  agua, (o atole con el dedo), sino que salimos a encontrarla. Suena un caracol, se escucha el silencio y nos invita a levantarnos todos juntos: la sociedad, los estudiantes, la familia, los mexicanos. “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” Y empieza el conteo, el conteo no sólo de números, sino de familias, historias, rostros, nombres, amigos, personas. Números que van más allá del 43: decenas de miles.

Fue difícil, duro, hubo rostros llorando y esa vibra que se percibe cuando hay silencio porque se siente mucho dolor, también coraje y la pregunta de siempre: ¿Qué sigue? Tal vez los 43 nos dieron una oportunidad importante, un espacio que surge de esta incertidumbre. Tal vez ellos nos regalaron esta oportunidad de encontrarnos, de conversar y de empezar a construir algo nuevo. Tal vez este encuentro, este voltear a vernos… es el primer paso en esta construcción de una realidad diferente.

Atte.

Nadie… y Todos

En México se dice coloquialmente que alguien fue levantado cuando fue secuestrado en la calle.

VIDEO Flash mob ciudadano en la FIL: Protesta por la desaparición de 43 estudiantes en Iguala, Guerrero.

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